1. 1. El lado
adolorido de la cama
En “Llámalo amor si quieres” de Toño Angulo Daneri
“Cuatro meses antes de suicidarse, José María Arguedas
estuvo deambulando por las calles del centro de Santiago tratando de encontrar
una última mujer que le devolviese el sentido de la vida. Buscaba una
prostituta, y no era la primera vez que lo hacía.”
Esta entrada me parece muy buena, primero, porque
desmitifica la visión angelical que se tiene de Arguedas. Y segundo (y más
importante) porque une dos conceptos aparentemente opuestos o contradictorios:
cuando se habla de “una mujer para devolver el sentido de la vida”, la gran
mayoría de personas piensa que se habla de “amor” y no de recurrir a una
prostituta. Es obvio que, dada esta aparente contradicción, el lector quedará
enganchado esperando una explicación.
2.
2. Callejón
en la oscuridad
En “Relatos del Perú” de Rolly Valdivia Chávez
“Panorama sombrío en una noche de candiles extenuados y
velas quebradizas. Noche de apagón, en la que no faltan los contornos difusos,
las siluetas borrosas y los breves resplandores que permiten vislumbrar los
cuerpos, los rostros, las sonrisas de los viajeros que andan a tientas por las
calles de una ciudad desconocida.”
Me parece una buena entrada porque el autor se arriesga a
quitar ciertos verbos, como en la primera oración, lo que le da un cierto aire “literario”.
Además, los adjetivos van construyendo un clima que parece sacado de película
de suspenso o terror, que curiosamente se ve roto con aquello de “las sonrisas
de los viajeros”, lo cual deja una pregunta a contestar.
3.
3. “La
ciudad de las viudas” de Martín Caparrós
“Amanece en Vrindavan, corre una brisa todavía: no más de
35 grados. Las calles son angostas y sinuosas y sucias como calles indias; al
alba, son de los animales. Es la hora de los monos. Las vacas comen de la
basura, los perros comen de la basura, los chanchos, las cabras, las ratas que
no veo comen de la basura, pero los monos se despliegan: copan el suelo y las
alturas. Es su momento; de a poco, con el calor, las personas van a recuperar
su territorio. Para empezar, pasan tres hare krishna cantando con megáfono;
pasa una moto, la primera bocina. Los monos tienen los culos rojos como culo de
mono.”
Esta entrada me parece muy buena por lo irónica. Incluso,
la ironía que impregna la descripción da una idea cabal del ambiente. La reducción
que se hace de las personas a animales (con eso del territorio) da una
impresión exacta de un ambiente salvaje, sórdido, extraño.