lunes, 6 de octubre de 2014

biografía Alfonso Noriega Reto

BIOGRAFÍA  DE ALFONSO NORIEGA

“El camino del exceso conduce a las torres de la sabiduría”
(William Blake)

Aquel soleado lunes, los alumnos del aula 102 de la CEPREPUC (el centro preuniversitario de la universidad Católica) se vieron asombrados con el anuncio de la profesora: Alfonso Noriega, uno de sus compañeros, era el primer puesto del primer examen general. Los chicos estaban extrañados, pues hablamos de un personaje siempre vestido de negro, sucio, sentado siempre en las últimas carpetas del salón: el clásico vago. ¿Cómo era posible que aquel “espécimen” fuera el primero no solo de la clase, sino de todo el centro preuniversitario? Los chicos no tendrían mucho tiempo para recuperarse de eso asombro, pues pocas horas después vendría otro: Alfonso era expulsado de la CEPREPUC por consumir drogas en sus instalaciones, el mismo día de haber quedado primer puesto en el examen referido. Habría que acotar que al susodicho no le importó en absoluto ser expulsado. Incluso se dio el lujo de proteger a otro alumno que había consumido con él y no delatarlo, evitando que lo expulsaran.
De esto se trataba la vida de Alfonso Noriega Reto en esos años: levantar algo grandioso (algún gran logro académico, intelectual, artístico o de trabajo), para destruirlo en un santiamén, todo bajo una pulsión autodestructiva y tanática que lo llevó a los infiernos de la drogadicción, de la degradación, de una vida lumpen y delincuencial. Esos tiempos implicaron para el susodicho navegar por todos los estratos, por todas las situaciones: Vivió en Pueblo Libre, La Molina, Magdalena, San Juan de Miraflores, El Centro de Lima, Chosica, Punta Negra y Surco, tanto a solas como acompañado, con familia o conviviendo con una mujer; fue estudiante del Colegio Carmelitas, cursó Literatura y Lingüística en la PUCP (tras ingresar por el examen de admisión general en 5to puesto), dejó la universidad sin completar la carrera; trabajó de vendedor con gran éxito, de mozo, de operario de limpieza, perdió todos los empleos por la drogadicción cada vez más profunda, más brutal y animal. En tal sentido, Alfonso consumió desde cocaína en discotecas miraflorinas a pasta básica en casas abandonadas en San Juan de Miraflores; robó y asaltó a familiares (incluso padre y madre), amistades y extraños, probó todas las drogas, vio morir compañeros, él también estuvo al borde de la muerte, vivió todos los infiernos.
Durante este aciago camino, no dejaba de ser la vida y la personalidad de Alfonso muy rara con respecto al estereotipo de drogadicto. Alguna vez su padre le dijo: “De verdad que eres raro. Por un lado, eres un ratón de biblioteca; por otro, un drogo salvaje”. Como ejemplo de la primera parte de la contradicción, Alfonso (al que todos llamaban Pocho desde su tierna infancia para diferenciarlo de su padre, del mismo nombre), con solo 15 años de edad, leyó Hamlet, de William Shakespeare, de un tirón, en un par de horas. Desde los 13 años devoraba todo libro que caía en sus manos, aun cuando ni su padre ni su madre tenían costumbre de leer. Con los años, Alfonso sería poeta y músico, y muchas de sus andanzas “drogísticas” serían en los conciertos y pubs que frecuentaba o en los que tocaba.  

Después de intentos fallidos en centros de rehabilitación, llegó el año 2010 y Alfonso fue internado en el Instituto de Salud Mental Hideyo Noguchi, donde se rehabilitó. Desde ese entonces hasta la actualidad, permanece “limpio”. Ha rehecho su vida y en la actualidad estudia Comunicaciones en la Universidad Villareal, en tanto trabaja. Del periodo correspondiente a la rehabilitación se podría hacer otra historia, larguísima, tan insulsa al ser resumida como la presente.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Semblanza de Jorge Luis Borges (este no es el título)

“ENTENDERSE ES UNA MISERIA”
Borges, el genial escritor y sabio Borges, fue víctima del bullying. Sin haber ido estado anteriormente en colegio alguno, entró directamente al cuarto grado en una escuela pública, a los 9 años.
Corría el año 1908. Sus compañeros de colegio se burlaban de él por ser el sabelotodo que llevaba anteojos, que vestía de forma demasiado pulcra, con ropa cara y que no gustaba de los deportes. Para empeorar las cosas, en esas épocas Borges tartamudeaba. ¿qué aprendió en esos años? Formas para pasar desapercibido y adquirir una personalidad polémica.
Jorge Francisco Isidoro Luis Borges nació 2 en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899. A los cuatro años ya sabía leer y escribir, lo cual hace patente su genialidad. ¿Acaso el difícil carácter del cual haría gala en su adultez tuvo que ver con las experiencias arriba referidas? Es posible. Si Borges pronunció alguna vez la frase “entenderse es una miseria”, tal vez el origen de tal frase estuviera en los remotos hechos mencionados, indudablemente traumáticos para un chico frágil que se había criado entre libros, cuya vida eran los libros, una vida que lo llevaría a decir con respecto a ellos (cuando ya era ciego) “no puedo leerlos, pero su presencia es lo que importa”, o “la literatura es una operación misteriosa”.
y claro, saberse tan inteligente, ser maltratado por chicos que evidentemente no tenían su claridad de pensamiento, solo podía traer en el pequeño Borges una soberbia que se acentuaría con los años (hasta el punto de ser temido por los periodistas que querían entrevistarlo o decir con respecto al género novelístico “está llena de ripio”); también la ironía como método de defensa, la cual se haría afilada y elegante con el paso del tiempo (como responder un “constantemente” a la pregunta “¿Tiene ganas de plagiar?” en una entrevista).
Aun cuando en sus famosísimas obras (desde “el Aleph”, “Historia universal de la infamia” hasta “Ficciones”) Borges no enarboló una visión amarga de la vida (lo cual hubiera sido una deducción obvia dados los hechos de su niñez), tal vez sus declaraciones personales en entrevistas si lo hacieron, visión tanto amarga como irónica.
Frases como “el saber que no hay vida después de esta me tranquiliza” o “yo quiero ser olvidado” eran tanto a la vez burlonas para quienes las oyeron como manifiestos vitales (o antivitales): por un lado, el no querer volver a vivir una vida por demás pesarosa y por otro, la conciencia de una humanidad absurda a la cual no se desea ya pertenecer.
Incluso frases como “yo no tengo obra, mi obra es una miscelánea, una ilusión óptica de la tipografía” que pudieron parecer simplemente una falsa modestia burlona e irónica, tenían un trasfondo amargo: el saber que toda obra humana es fútil, sin sentido. Cada frase amarga de Borges estaba teñida de ironía, ironía que también se ensañó con él en su vida real.
Borges padecía una enfermedad congénita cuyo fin era la ceguera, enfermedad que ya había afectado a su padre, y que se dio en Borges en un proceso lento, hasta llegar a su clímax en 1955. El padecer esta enfermedad fue ya de por sí una gran ironía del destino para alguien cuya vida eran los libros.
El mentado clímax implicó que un oftalmólogo le prohibiera leer y escribir. Aunque aún distinguía luces y sombras, esta prohibición cambió profundamente su práctica literaria.
Pero la mayor ironía de dio poco después: Borges fue nombrado director de la Biblioteca Nacional Argentina. Él mismo lo relató su impresión ante estos hechos en una conferencia dos décadas más tarde: «Poco a poco fui comprendiendo la extraña ironía de los hechos. Yo siempre me había imaginado el Paraíso bajo la especie de una biblioteca. Ahí estaba yo. Era, de algún modo, el centro de novecientos mil volúmenes en diversos idiomas. Comprobé que apenas podía descifrar las carátulas y los lomos…»
¿Cómo no tener una visión amarga de la vida, entonces? ¿Cómo podría no haber pronunciado Borges una frase “escandalosa” como “la democracia es un abuso de la estadística”?

El escritor, cuyas controversiales posturas políticas le impidieron ganar el Premio Nobel de Literatura, al que fue candidato durante casi treinta años, murió en Suiza, Ginebra, el 14 de junio de 1986. Había vivido 87 años. ¿Cómo pudo atreverse a vivir tanto una persona con una visión tan amarga de la vida? Olvidamos que hablamos de la misma persona que en una entrevista, pronunció: “A un caballero solo le interesan las causas perdidas”.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Reportaje Lima y turismo (este no es el título)

Lima es solo una escala, Miraflores es Barcelona
¿Qué es lo que hace diferente a Lima de otras ciudades de Sudamérica, que la hace diferente para los turistas? Aparentemente, según las declaraciones de estos mismos turistas, el distrito de Miraflores y nada más que eso. ¿Qué es lo que convierte a Lima en una atracción turística? El tener a Miraflores y que este sea el lugar perfecto para pasar solo unos cuantos días para de allí partir al Cuzco (en pos de las maravillas de Machu Pichu) y Amazonas.
Pasear a lo largo de Miraflores implica tener a disposición una enorme cantidad de turistas como material para entrevistas con respecto a nuestra ciudad y el turismo. Incluso la cantidad de estos es muy superior a la de los lugareños o a la de habitantes de otros distritos.
Pero, ¿Qué es lo que ofrece Miraflores a los turistas para que estos se sientan tan cómodos allí?
En este distrito se concentran la mayor cantidad de hoteles y hostales de Lima, restaurantes que ofrecen lo mejor de la gastronomía peruana e internacional, y todos estos servicios son ofrecidos a todos los niveles económicos. Para la diversión los turistas pueden asistir al teatro, cine, o a una galería de arte, Miraflores tiene una activa vida cultural. Encontrarán además, varias discotecas, pubs y bares por los alrededores del Parque Central, en la calle Esperanza, en la Calle de las Pizzas, locales muy concurridos los fines de semana. En estos lugares, los turistas prueban y se deleitan con el famoso pisco sour.
Por otro lado, Miraflores tiene una ruta central que permite a los turistas recorrer el distrito a pie, partiendo del ovalo de Miraflores,
Allí también se encuentra el Parque Central, en medio del cual existen puestos de venta de dulces peruanos y una pequeña rotonda con venta de artesanía,
Alrededor del parque se encuentra La iglesia Virgen Milagrosa, la alcaldía, La famosa Calle de las Pizzas y una atractiva oferta de restaurantes y tiendas comerciales. Del ovalo se inicia la avenida Larco, la cual tiene aproximadamente 12 cuadras, que da al Parque Salazar, con una impresionante vista al mar. Allí también se encuentra Larcomar, un moderno centro comercial enclavado en un acantilado. En el trayecto el turista puede encontrarse con numerosos locales comerciales.
Además, si el visitante sigue la ruta de los acantilados, por el Malecón de la Reserva y Armendáriz, siempre tendrá una excelente vista del mar, y si está despejado podrá apreciar parte de la costa de Lima, desde La Punta – Callao, hasta Chorrillos, y apreciar las islas San Lorenzo. En esta zona puede visitar El Parque del Amor y El Faro de Miraflores y también apreciar o practicar el vuelo en parapente;  existen instructores de este deporte para aquel turista que se atreva a recorrer Miraflores desde el aire. En la parte baja están las playas Waikiki y Mahaha donde es bastante frecuente la práctica del surfing.
Además, desde el ovalo de Miraflores, subiendo por la avenida Arequipa, en una corta caminata de 15 minutos, el turista podrá visitar la conocida Huaca Pucllana, que con su presencia milenaria les muestra parte de la historia de Lima. Por otro lado, si el turista busca artesanías, las podrá comprar en los locales comerciales de la Avenida Petit Thouars muy cerca del ovalo de Miraflores, donde se comercializan productos de las distintas regiones del país. En la avenida La Paz encontrará también varios negocios de venta de Joyas y antigüedades.
¿Pero son estas “atracciones” las que de verdad atraen a los turistas a Lima? ¿O hay factores engañosos en estas impresiones?
El 9 de agosto pasado, fuimos deslumbrados leer la noticia que nuestro país recibió un importante reconocimiento internacional al obtener tres galardones en los World Travel Awards 2014, la premiación más prestigiosa de la industria turística global, considerado como los Oscar del Turismo.
En su XXI edición, nuestro país obtuvo el premio al mejor destino cultural y mejor destino culinario de Sudamérica. Esto lo anunció la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Magali Silva. Además, el Perú se impuso en la categoría del país con el mejor patrimonio cultural de la región.
La ceremonia de premiación se llevó a cabo en Ecuador, país que llevó este año el título de mejor destino de Sudamérica. La embajadora del Perú en Quito, Elizabeth Astete, fue la encargada de recibir los tres prestigiosos galardones.
Los World Travel Awards (WTA) reconocen y celebran la excelencia en todos los sectores de la industria turística y de viajes alrededor del mundo. Las nominaciones  se realizan sobre la base de las recomendaciones realizadas por profesionales de la industria turística y los ganadores son elegidos a través de una votación en Internet.
Los Premios recibidos por el Perú fueron los siguientes:
1. Hotel líder en aeropuerto: Costa del Sol Ramada.
2. Hotel de negocios líder en Sudamérica: Swissotel Lima.
3. Hotel resort y casino líder en Sudamérica: Delfines Hotel & Casino.
4. Mejor destino de estancia en Sudamérica (City Break): Lima.
5. Mejor Hotel de Ciudad en Sudamérica: Belmond Miraflores Park.
6. Mejor destino culinario en Sudamérica: Perú.
7. Mejor destino cultural en Sudamérica: Perú.
8. Mejor operador ecológico (green) en Sudamérica: Explorandes.
9. Mejor destino en Sudamérica de herencia cultural: Perú.
10. Hotel líder en Sudamérica: JW Marriott Hotel Lima.
11. Mejor nuevo hotel en Sudamérica: JW Marriott Cusco.
12. Mejor agencia de viajes de Sudamérica: Costamar.
Con respecto al premio a la gastronomía peruana, esta volvió a probar que tiene la receta para conquistar al mundo: es la cuarta vez que el Perú se posiciona en el ranking de WTA. En 2011, fue reconocido como Mejor Destino Culinario de Sudamérica; en 2012 se convirtió en el Mejor Destino Culinario del Mundo, y en el 2013 repitió el plato en la premiación realizada en Qatar.
El Perú participó en su categoría junto a países como China, Francia, México, España, Italia, Japón, Malasia, Australia y Estados Unidos.
¿Y cuáles son los platos que han conquistado a los turistas, aquellos que nos han dado el mencionado premio?
Aunque el Ceviche es uno de los platos más conocido por extranjeros, hay otros que han conquistado el mundo. A modo de ejemplo tenemos la tradicional ‘Papa a la huancaína’ o el ‘Lomo saltado’, dos platos que son muy solicitados. Lo mismo sucede con los ‘anticuchos’, el ‘tamal’, la ‘causa rellena’, el ‘ají de gallina’, ‘la mazamorra morada’ o ‘los picarones’. Cada uno de estos platos tiene un valor especial que revela la exquisita versatilidad de ingredientes culinarios.
En cuanto a la distinción a Perú como “mejor destino cultural de Sudamérica”, diversos websites dan las siguientes pistas del porqué de tal preferencia por parte de los extranjeros, mencionando los lugares más visitados:
En primer lugar, Arequipa: su centro histórico ha sido reconocido como patrimonio cultural de la humanidad por la arquitectura de sus hermosas construcciones coloniales en sillar blanco, destacando sus casonas, iglesias, templos y monasterios como santa catalina.
En segundo lugar, Chiclayo: por sus recientes descubrimientos arqueológicos como el Señor de Sipán en Huaca Rajada, el Señor de Sicán en Batán Grande, el santuario histórico Bosque de Pómac, el valle de las pirámides de Túcume y el museo de tumbas reales de Sipán. Además, se encuentran los Caballitos de Totora en Pimentel o Etén, la segunda ciudad eucarística del mundo.
En tercer lugar, tenemos a Cuzco: con el imprescindible Machu Pichu, y el Camino Inca
En cuarto lugar, Puno: la capital folklórica y la fiesta de la Virgen de la Candelaria.
En quinto lugar, Lima: es la capital gastronómica, el centro histórico con hermosas construcciones declaradas patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco, tiene los mejores museos del Perú y algunos lugares arqueológicos prehispánicos como Caral; además, shows culturales, folklóricos, centros de diversión nocturna, mercados de artesanías, shows del afamado caballo de paso peruano, etc.
Es necesario acotar que el país recibe más de 3 millones de turistas al año, pero la meta del gobierno es recibir 4 millones de turistas y para ello se realizan trabajos de ampliación en el aeropuerto Jorge Chávez y la creación del aeropuerto de Chincheros en el Cusco.
Toda esta información parece generar la idea que es Lima en sí la que atrae a los turistas, pero un análisis de los datos referidos líneas arriba y las declaraciones de turistas entrevistados llevan las reflexiones por otros senderos.

“NO SÉ PORQUÉ NOS HAN TRAIDO AQUÍ”
El inglés respondió: “bueno, me fascinó el contraste entre este lugar y el Cuzco y amazonas, una gran diferencia. Este lugar es moderno, lleno de gente, en cambio allá…”. El extranjero se refería a Miraflores, donde estaba su hotel, no a otro distrito de Lima, distritos que ni conocía y, por ende, no a Lima como ciudad.
Un turista alto, rubio, de barba, pelo largo y shorts, que miraba a todos lados con aire desorientado, respondió: “bueno, no sé por qué estamos aquí, nos trajeron…”. Su grupo, todos dinamarqueses, como él, tomaban fotos al acantilado. Uno ponderó el cebiche y el pollo a la brasa, que habían probado los restaurantes del mismo distrito, en tanto esperaban que la agencia de viajes contratada los llevara a Cuzco y Amazonas, el pos de Machu Pichu y el trekking.
Las preguntas formuladas, con sed y hambre, con un celular en la mano como micrófono, con el mar a un lado y los altos edificios al otro, habían sido: ¿qué fue lo que los trajo a Lima? ¿Qué tiene de especial Lima que no tienen otras ciudades de Sudamérica?
Un argentino (hablador, como lo manda su estirpe, con barba y pinta de mochilero), refirió que lo único que tenía entendido de Lima era que servía como escala a Cuzco y que Miraflores era un lugar seguro. Por eso estaba hospedado allí.
Con respecto a este detalle habría que agregar que Miraflores es percibido como uno de los distritos más seguros de Lima, solo superado por San Isidro. Así, Miraflores tiene una percepción de inseguridad de tan solo 34 %, comparado a distritos tan disimiles como Jesús María con 42.5%, Surco con 43.5% o Ate con 80.5% y El Agustino con 80.0%
Volviendo a las entrevistas realizadas por nuestro grupo por las calles del distrito, todas las respuestas obtenidas (al borde de los acantilados, rodeados de cabezas rubias y pieles blancas, de cámaras fotográficas, sobre el verde de los jardines siempre cuidados y el asfalto perfecto de Larcomar) giraban en torno a la misma idea: Lima solo como un lugar de paso, haber llegado a nuestra ciudad sin saber nada o casi nada de ella, solo traídos por la agencia como una escala, el hecho que las agencias los habían instalado directamente en Miraflores  
Otro detalle que llamaba la atención a los turistas entrevistados era la cantidad de personas de toda raza e idioma en las calles del distrito. Se sentían cómodos con ello. Y es que, para todo limeño, es evidente que en la actualidad Miraflores tiene constantemente extranjeros en sus calles, no solo turistas, sino europeos, norteamericanos, etc, que se encuentran haciendo ya su vida aquí. En tanto caminábamos por el malecón era evidente que hay momentos del día en que la cantidad de extranjeros sobrepasa por mucho a la cantidad de peruanos.
Alguna vez mi hermano, que ha vivido en Europa algunos años, me refirió que Miraflores ya no parecía un distrito limeño, sino una ciudad europea como Barcelona: multicultural y multirracial. Y pude entender porque los turistas se sentían tan cómodos en Miraflores: este era solo un lugar de escala a Cuzco o la Selva, y como tal, su encanto estribaba en que tenía un cierto parecido a sus lugares de origen, dada la modernidad y las personas en sus calles con las cuales se podían identificar a nivel físico.
Aquí podemos detenernos para hacer un análisis de los  premios obtenidos por Perú en el World Travel Awards; nótese que la mayoría de estos son para cadenas de hoteles. ¿Y dónde están estos?
En Miraflores, distrito que cobija 230 hoteles. Algunos ejemplos de ello:
-          El Radisson Decapolis en la Avenida 28 de Julio 151
-          El Sol de Oro Hotel & Suites   en la Calle San Martín 305
-          El Condado Miraflores Hotel and Suites  en los Alcanfores 425 - 465 ,
-          El Hilton Lima Miraflores en la Avenida La Paz 1099
-          El Thunderbird Hotel Fiesta & Casino en la Calle Alcanfores, 475
Todos estos son hoteles 5 estrellas que cobijan extranjeros. Y claro, el hecho que estos (entre los demás 245) sean los que cobijen a los turistas durante su escala en Lima, tiene que ver con la cantidad de agencias de viaje que trabajan en el distrito y que traen a los turistas a Miraflores por considerar que este es lo suficientemente seguro para ellos.
Ejemplos de estas agencias son los siguientes::
-          M R TOURS S.A. en la Av. Pardo 182 Of. 303
-          MELITE TOURS S.R.LTDA. en los Alcanfores 199 Of. 202
-          VIAJES ESCORPIO E.I.R.L.  en Schell 690 Piso 2
-          ENJOY TRAVEL en la Av. Larco 101 Of. 203
-          TURICENTRO en Av. José Pardo 497
-          A.F.TOURS S.A.C. en la Calle Alcanfores 267 Of.108
-          TOP TOURS en PJ Los Pinos 173 Int 104

Y en cuanto a los premios culinarios entregados al Perú en el World Travel Awards, es obvio que Miraflores cuenta con todos los restaurantes posibles para que los turistas degusten de las maravillas de la cocina peruana sin moverse de distrito.
Así, volviendo a las preguntas iniciales, a la primera (¿qué es lo que atrae a los turistas a Lima?), pues responderemos que nada atrae a los turistas a esta ciudad salvo como escala para ir a lugares exóticos como Cuzco o la Selva. Es la agencia de viajes la que informa al turista que hará escala de unos días en Lima y este acepta. El turista no busca un lugar como nuestra tres veces coronada ciudad, sino un lugar exótico, completamente ajeno a sus países o ciudades de origen. En cuanto a la segunda pregunta (¿qué es lo que hace diferente a Lima de otras ciudades para los turistas?), pues responderemos que en Lima hay un enclave llamado Miraflores, que ya no es Lima en sí, sino un lugar cosmopolita donde el extranjero puede sentirse cómodo por el parecido a sus ciudades de origen, claro que solo por unos días, antes de viajar a Cuzco (buscando Machu Pichu) o de regreso a su país.
¿Cómo limeños, nos da orgullo esto?

ALUMNOS:
Natalia Pisconte
Adriana Serna
Daguiana Revolledo
Winny Moya

Alfonso Noriega Reto

domingo, 7 de septiembre de 2014

Crónica de Hernann Buhl

Hermann Buhl: Arriba y a solas
“Aquí no impera ya más que el espíritu; el espíritu que no piensa en otra cosa que en subir”. Esta cita de origen desconocido podría también atribuirse a Hernamm Buhl, uno de los mejores alpinistas austriacos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en los extenuantes momentos previos a llegar a la cumbre del Nanga Parbat, a 7820 metros de altitud. Y es que, tal vez, aparte de la droga, aquello que le dio las fuerzas para llegar a la cima de aquel temible nevado fue el verse abandonado por sus compañeros.
Era 1953 y un mes antes de llevar a éxito la expedición en helada y absoluta soledad, Buhl, austriaco de nacimiento, se encontraba listo para una nueva aventura en los alpes alemanes, aun cuando las personas que lo acompañaban (el jefe de la expedición, Karl Herrligkoffer y otros) no tenían su experiencia. Sus verdaderos compañeros y amigos eran otros: la infusión de coca, las anfetaminas Pervitín, el piolet, los bastones y la cámara.
Tras un prometedor inicio, el deficiente liderazgo de Herrligkoffer llevó al grupo a un mes de completo estancamiento a 6150 metros de altura. Incluso, dada la inminencia de un monzón, el “líder” ordenó la retirada de todo el grupo, lo cual no fue obedecido por Buhl y otros 3 alpinistas, que siguieron el ascenso. El 2 de julio se encontraron a 6900 metros de altitud, donde establecieron el llamado “campamento V”. Pero a las 2 de la madrugada de esa misma noche, al despertar, Buhl pudo comprobar que sus acompañantes no tenían la misma hambre de gloría que a él lo consumía: habían desaparecido en la inmensidad de aquella blanca y profunda noche.
Hernan siguió a solas, resuelto. Un día duró el ascenso final que se le antojó interminable, en medio del hambre, la sed, el cansancio y la poca visibilidad. Para evitar pesos innecesarios, enterró su mochila en la nieve con la idea de recuperarla en el descenso.  Con el cuerpo destrozado, Buhl solo era sostenido por las anfetaminas y aquel espíritu que en las alturas torna puro y sobrepasa el cuerpo. Las 7 de la tarde de aquel mismo día dejó la victoria el sello en su semblante: Buhl alcanzó la cumbre, a 7820 metros de altura.
El descenso, al amanecer, tampoco fue fácil; fue peor, debido al hambre y sed. Pero Buhl experimentó aquello que también otros escaladores han vivido en situaciones límite: la sensación de estar acompañado, de ser protegido por algo o alguien. ¿Alucinación del Pervitín, del hambre, del brutal cansancio? ¿La conciencia de su propia majestad ante la cobardía de sus compañeros, alejándolo de lo humano y acercándolo a lo divino? Fuera lo que fuera, le permitió a Buhl resistir. 41 horas después de haber sido abandonado por sus compañeros, llegó al campamento V, donde sus compañeros lo daban por muerto. No solo se había salvado; había salido victorioso.
4 años después, Buhl y un nuevo grupo (que incluía a Kurt Diemberger) se lanzaron a la ascensión del Chogolisa, de 7.665 m, tras haber conquistado el Broad Peak de 8.047 m. Allí Hernen Buhl encontró la muerte, “en su ley”, al fallar una cornisa en medio de la tormenta y caer al vacío: a solas y cerca de los dioses.  
Cabe suponer que aquella experiencia días atrás de “sentirse acompañado y protegido”, al descender de la cumbre del Nanga Parbat, años atrás, fue el llamado de aquellos dioses, el aviso de la próxima partida de Buhl al Olimpo.

sábado, 30 de agosto de 2014

3 entradas de Crónicas

1.    1.   El lado adolorido de la cama
En “Llámalo amor si quieres” de Toño Angulo Daneri

“Cuatro meses antes de suicidarse, José María Arguedas estuvo deambulando por las calles del centro de Santiago tratando de encontrar una última mujer que le devolviese el sentido de la vida. Buscaba una prostituta, y no era la primera vez que lo hacía.”

Esta entrada me parece muy buena, primero, porque desmitifica la visión angelical que se tiene de Arguedas. Y segundo (y más importante) porque une dos conceptos aparentemente opuestos o contradictorios: cuando se habla de “una mujer para devolver el sentido de la vida”, la gran mayoría de personas piensa que se habla de “amor” y no de recurrir a una prostituta. Es obvio que, dada esta aparente contradicción, el lector quedará enganchado esperando una explicación.

2.    
            2. Callejón en la oscuridad
En “Relatos del Perú” de Rolly Valdivia Chávez

“Panorama sombrío en una noche de candiles extenuados y velas quebradizas. Noche de apagón, en la que no faltan los contornos difusos, las siluetas borrosas y los breves resplandores que permiten vislumbrar los cuerpos, los rostros, las sonrisas de los viajeros que andan a tientas por las calles de una ciudad desconocida.”

Me parece una buena entrada porque el autor se arriesga a quitar ciertos verbos, como en la primera oración, lo que le da un cierto aire “literario”. Además, los adjetivos van construyendo un clima que parece sacado de película de suspenso o terror, que curiosamente se ve roto con aquello de “las sonrisas de los viajeros”, lo cual deja una pregunta a contestar.

3.    
       3. “La ciudad de las viudas” de Martín Caparrós

“Amanece en Vrindavan, corre una brisa todavía: no más de 35 grados. Las calles son angostas y sinuosas y sucias como calles indias; al alba, son de los animales. Es la hora de los monos. Las vacas comen de la basura, los perros comen de la basura, los chanchos, las cabras, las ratas que no veo comen de la basura, pero los monos se despliegan: copan el suelo y las alturas. Es su momento; de a poco, con el calor, las personas van a recuperar su territorio. Para empezar, pasan tres hare krishna cantando con megáfono; pasa una moto, la primera bocina. Los monos tienen los culos rojos como culo de mono.”


Esta entrada me parece muy buena por lo irónica. Incluso, la ironía que impregna la descripción da una idea cabal del ambiente. La reducción que se hace de las personas a animales (con eso del territorio) da una impresión exacta de un ambiente salvaje, sórdido, extraño. 

sábado, 23 de agosto de 2014

El pasaje Peñaloza

Avanzar por Zepita y doblar la esquina en el pasaje Peñaloza significa recibir de golpe en el rostro un fuerte olor a orines. También ver al final de la calle el frontis de la Universidad Federico Villareal, como si fuera una tabla de salvación ante la inmundicia de la basura y la corrupción. ¿Hay alguna otra manera de llegar al local central? Por supuesto, son varias, y todos los días las emprenden aquellos que no desean tropezar con heces o botellas, ser asaltados o silbados por travestis.
El Pasaje Peñaloza se encuentra entre las cuadras 3 de la Avenida Nicolás de Piérola (o Colmena) y 6 del jirón Zepita, en pleno Centro de Lima. Las pocas casas a lo largo de sus 2 cuadras están desvencijadas; sus puertas de madera, tan obscuras como la noche, están apolilladas, dañadas por los elementos, tal vez también por los golpes de ebrios y drogadictos. Hay un par de hostales también, y es obvio que tanto estos como los primeros no tienen más función que alojar a los travestis de la zona. Estos dan cortos pasos ante las puertas de sus respectivos “locales de trabajos” con pequeñísimas ropas a pesar del frío: minifaldas, pequeñísimos shorts, tops. Las llamas de este ambiguo infierno enclavado en el invierno limeño son sostenidas por las drogas, no hay duda, seguramente pasta básica y cocaína, lo cual se puede deducir a partir de las vidriosas miradas y del hecho que algunos (o algunas, como pueda decirse) travestis tambalean en tanto caminan.
Las heces de canes y las botellas vacías de ron y tragos cortos están regados a lo largo del pasaje, como parte de una horrenda cotidianidad y costumbre, tanto como puede ser en algún otro sitio mucho más pudiente y honorable ver a los niños jugar fulbito ante la puerta de sus casas, tras haber terminado las tareas del colegio.
¿Fue siempre así? No. Los años 80 y 90 dibujaban el frontis de la Universidad Villareal (frente al pasaje Peñaloza y en plena Colmena) como una feria de ambulantes entregados a la venta de  discos compactos importados de segunda mano, vinilos, comics, revistas, libros, etc; un evidente caos, pero cultural, artístico, ajeno a la degradación y corrupción actual. Esta inició en los años 90, con la llegada de novatas prostitutas a los jirones Chanzay, Zepita y el pasaje Peñaloza. En un primer momento, los habitantes de la zona no protestaron, porque “las nuevas vecinas” trajeron un curioso impulso económico a la zona: dinero fresco para hostales, bares y bodegas. Pero, con los años, el panorama empeoró, pasando de las prostitutas y noches de jolgorio a los travestis, fumones y permanente basura.
Las actuales características del Pasaje le dan su “aura especial”: ningún estudiante pasa por allí para llegar a la universidad Villareal. Solo caminan por allí (aparte de travestis y drogadictos) los habitantes de la zona, los niños con sus madres que van al colegio que está en el cruce del Pasaje con la avenida Colmena.

Esta es la cotidianidad aledaña a nuestra vida universitaria, erosionando nuestras experiencias como hace el oleaje con los arrecifes.