sábado, 30 de agosto de 2014

3 entradas de Crónicas

1.    1.   El lado adolorido de la cama
En “Llámalo amor si quieres” de Toño Angulo Daneri

“Cuatro meses antes de suicidarse, José María Arguedas estuvo deambulando por las calles del centro de Santiago tratando de encontrar una última mujer que le devolviese el sentido de la vida. Buscaba una prostituta, y no era la primera vez que lo hacía.”

Esta entrada me parece muy buena, primero, porque desmitifica la visión angelical que se tiene de Arguedas. Y segundo (y más importante) porque une dos conceptos aparentemente opuestos o contradictorios: cuando se habla de “una mujer para devolver el sentido de la vida”, la gran mayoría de personas piensa que se habla de “amor” y no de recurrir a una prostituta. Es obvio que, dada esta aparente contradicción, el lector quedará enganchado esperando una explicación.

2.    
            2. Callejón en la oscuridad
En “Relatos del Perú” de Rolly Valdivia Chávez

“Panorama sombrío en una noche de candiles extenuados y velas quebradizas. Noche de apagón, en la que no faltan los contornos difusos, las siluetas borrosas y los breves resplandores que permiten vislumbrar los cuerpos, los rostros, las sonrisas de los viajeros que andan a tientas por las calles de una ciudad desconocida.”

Me parece una buena entrada porque el autor se arriesga a quitar ciertos verbos, como en la primera oración, lo que le da un cierto aire “literario”. Además, los adjetivos van construyendo un clima que parece sacado de película de suspenso o terror, que curiosamente se ve roto con aquello de “las sonrisas de los viajeros”, lo cual deja una pregunta a contestar.

3.    
       3. “La ciudad de las viudas” de Martín Caparrós

“Amanece en Vrindavan, corre una brisa todavía: no más de 35 grados. Las calles son angostas y sinuosas y sucias como calles indias; al alba, son de los animales. Es la hora de los monos. Las vacas comen de la basura, los perros comen de la basura, los chanchos, las cabras, las ratas que no veo comen de la basura, pero los monos se despliegan: copan el suelo y las alturas. Es su momento; de a poco, con el calor, las personas van a recuperar su territorio. Para empezar, pasan tres hare krishna cantando con megáfono; pasa una moto, la primera bocina. Los monos tienen los culos rojos como culo de mono.”


Esta entrada me parece muy buena por lo irónica. Incluso, la ironía que impregna la descripción da una idea cabal del ambiente. La reducción que se hace de las personas a animales (con eso del territorio) da una impresión exacta de un ambiente salvaje, sórdido, extraño. 

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